Un explorador curioso confundió las señales de las estrellas hasta llegar a un universo de edificaciones altas y soberbias. Se maravilló ante un escenario completamente nuevo para sus sentidos, virgen de sentimientos y naturaleza. Con sus pies descalzos memorizó los senderos, con sus manos desnudas enamoró al viento y al caer el sol, él mismo cayó de rodillas, liberando un llanto sincero, como un caudal compasivo que busca besar los pétalos de las flores, pero no había flores, ni campos, ni ríos, ni montañas, ni océanos, ni siquiera nubes. El explorador despidió a su curiosidad y se casó con la desesperanza, engendraron a la resignación que se proclamó regente del nuevo mundo. Las extrañas criaturas que viven en él ni se dieron cuenta, continuaron su procesión silenciosa, indiferentes con su alrededor, indiferentes entre ellos mismos. La luna hizo sus maletas, enumeró las estrellas y antes de partir se acercó al explorador, ya viejo de tanto añorar: le pidió que las acompaña a ella y a las estrellas...pero estaba hipnotizado, la procesión de las criaturas emitía un extraño rumor que lo encadenó a la tierra infértil, y sin siquiera dar las gracias se alejó arrastrando las cadenas con su mirada perdida en el horizonte.
Su entorno lo absorbió finalmente y se transformó en una de esas criaturas sin alma. Cuentan las constelaciones de otras galaxias que solían llamarlos humanos, pero se enamoraron de la codicia y en un ritual nocturno asesinaron la esencia que los componía. La sacrificaron para unos dioses inventados: la modernidad, el dinero y la tecnología. Los dioses les dieron su recompensa y de esa forma transformaron el mundo en semejanza de las criaturas.
El pobre explorador, que antaño conquistaba agujeros negros y curaba planetas no pudo resistir la atmósfera de crueldad, fue envenenado y no pudo resistirlo.
Una estrella fugaz me contó que fue él mismo quien asesinó al viento, el último ápice natural que quedaba en ese mundo resquebrajado.
Han pasado siglos sin que escuchemos noticias de ese planeta lejano...supongo que se consumió a sí mismo, aunque no puedo aplacar el sentimiento de que ese lejano y austero mundo es un reflejo del nuestro.
Ilem Evlasnom
WOW la intensidad personificada Super Ilem d vdd me encantooooo amoo tu blog !! tq full ! t admiro demmmmmmmm besooos =)
ResponderEliminarESPLENDIDO! Me encanta!! (K)
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