Existen crisis económicas mundiales (o recesiones), crisis de salud (con enfermedades nuevas como la gripe aviar, la AH1N1, algunas menos recientes como el SIDA y las ETS, y las más antiguas que vienen recargadas como la tuberculosis). Crisis sociales: el ser humano no tiene respeto ni amor por sus semejantes, a diario ocurren injusticias, discriminaciones, muertes (151,288 personas mueren a diario) y muy de cerca esta la crisis militar: día a día se fabrican armas más eficientes para matar, sin olvidar las grandes cantidades de armamento nuclear que tienen pocos países; y aún queda mucho más que mencionar como crisis políticas y comunicacionales, y quizás con más énfasis la crisis de la naturaleza: estamos destruyendo el mundo, lo hemos explotado y profanado de maneras inexplicables. Y finalmente nos enfrentamos también a una crisis artística.
Toda la historia de la humanidad puede desglosarse en estadios puntuales (Renacimiento, Edad Media) que definen el contexto de la humanidad y definen su rumbo; y estos estadios son hasta cierto punto dirigidos por el arte. Las obras de arte definen filosofías que expresan situaciones humanas de gran relevancia y de alguna forma guían y marcan a los mismos seres humanos. Y el hecho de que hoy en día no existan artistas ejemplares ni estilos de arte que nos guíen encarna una de las crisis más fuertes a las cuales nos enfrentamos.
De alguna forma podría decirse que nos encontramos en una macrocrisis compuesta por muchas otras crisis masivas e individuales.
Es por eso que el Friedart no es sólo real y posible, sino también estrictamente necesario.
Ilem Evlasnom
20/10/09
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